sábado

5-5



Torrey la miró como si fuera a salir corriendo de la habitación. Taylor reconoció la expresión de terror y movió sus dedos para acariciar tiernamente las mejillas de la rubia.  Después apo su mano sobre la de Torrey, que descansaba sobre el muslo de la escritora.

Torrey ba la mirada a la mano que cubría la suya y de pronto se sintterriblemente  cansada. Cansada de guardar sus sentimientos y de cubrir la verdad.  Sentir  que  le   tomaba  demasiada  de  su  enera  mantener  esa presunción  y  comen a  preguntarse  porqué  lo  hizo.  Taylor  ya  le  haa prometido que siempre serían amigas, pasara lo que  pasara. Apuesto a que nunca imaginaste que te diría esto cuando me lo preguntases, Stretch.

Después de unos largos momentos, Torrey alzó una mirada colmada de lágrimas y casi enmudeció al perderse en el azul Prusia de la mirada que tenía frente a sí. Aquellos ojos contenían tanto amor y preocupación que Torrey supo que tenía que decir la verdad. Negó con la cabeza en respuesta a la pregunta de la artista.

No, no es la verdad dijo Torrey.

La mano de Taylor se alzó y cubr la mejilla de Torrey con su palma. “¿Entonces ¿Porq, Tor? ¿Es por algo que hice?

No respond la escritora rápidamente mientras sus medas lágrimas rodaban por sus mejillas y por la mano de la artista. No fue algo que tú hiciste, es algo tú hubieras hecho.

La  confusa  expresión  del  rostro  de  Taylor  hizo  que  Torrey  intentara explicarse.

Lo habías dado todo por nosotras. Habrías pasado el resto de tu vida cuidando de Jess y de mí. Sin citas, sin pareja, nunca intentaste tener tu propia vida...

Cariño,  Jess  y  tú  erais  mi  vida.  Pensaba  que  éramos  una  familia
interpuso Taylor secando las lágrimas con su pulgar.

“Te merecías tener tu propia familia, una relación con una mujer que pudiera ser tu pareja. Sabía que no me querías de ese modo, pero te habrías quedado, simplemente por cuidarnos. No poa dejar que perdieras esa parte de tu vida. No habría sido justo. Sólo sería una egoísta al tratar de quedarme contigo.

Taylor se recuperó de la sincera afirmación de su amiga. ¿Que no te quería de esa manera? susurró casi a sí misma.

Lo que ordenó el lío que bullía en la mente de Taylor fue lo dicho por su madre esa mañana.

Hay cosas en la vida por las que merece la pena arriesgarse.


Mientras se repetía silenciosamente esas palabras, pudo ver porqué su padre  habría  querido  que  ella  aprendiera  esa  máxima.  él  vivió  por  esas palabras. Robert Kent sabía que cada rato que estaba en un avión, él había tomado la decisión de que tal vez no  volvería. Aún conociendo ese riesgo, seguía volando. Amaba volar. No más que a su mujer o a su hija, pero era una parte de él, como el arte de Taylor lo era para ella. Su padre cra que era lo suficientemente importante como para arriesgarlo todo por ello. Para él no hacerlo hubiera sido no ser él.

Taylor se preguntó quién era en su interior.

¿Qué más le haa dicho su madre?

Simplemente bésala y dile que la amas.

Taylor retiró los restos de las lágrimas de la mujer. La mirada de dolor del rostro de su amiga diezmó cualquier pensamiento que ella tuviera de retrasar la verdad  por  más  tiempo.  Había  costado  dieciocho  años,  pero  Taylor  Kent finalmente se había decidido a escuchar a su madre.

“Torrey” dijo Taylor suavemente, esperando hasta que los preciosos ojos verdes de la escritora se unieron a los suyos. “Te amo.

El rostro de Taylor estaba a unos centímetros del de Torrey. Inclinándose ligeramente,  ro su boca con la de Torrey. El beso fue tan tierno como la artista podía hacerlo al principio; finalmente, sintiendo que su amiga no tenía la intención de romper el dulce contacto, Taylor profundizó su beso.

Mientras el hambre y la pasión tomaba el control de ambas mujeres, Taylor aprend que el beso que habían compartido la noche anterior era pura inocencia en  comparación. Pequeños gemidos surgieron de la garganta de Torrey mientras presionaba con sus labios más firmemente los de Taylor. La artista se dejo caer en la intensidad de las sensaciones que los labios de su amiga producían en su cuerpo, sin poder contener más un suave gemido que estaba escondido en la profundidad de su ser.

Torrey    introdujo   ambas    manos   en   el    oscuro    cabello   de    Taylor, estrechando  con  más  fuerza  sus  bocas.  Moviendo  sus  manos  hasta  los hombros de Taylor, u toda la fuerza de su cuerpo para tumbar a la artista sobre el so. El movimiento sorprend a la artista, pero sentir el peso de todo el cuerpo de Torrey sobre ella hizo que involuntariamente abriera sus piernas, apretando a la mujer más fuertemente contra ella.

Las manos de Taylor no pudieron contenerse y comenzaron a moverse hasta deslizarse por debajo de la camiseta de Torrey y se perdieran entre la suavidad de la piel de la espalda de la pequeña escritora.

Oh,  Dios... gim Taylor, arqueando  su  cabeza  hacia  atrás mientras
Torrey liberaba sus labios para besar y morder la piel del cuello de Taylor.


“Te amo, Taylor... murmuró Torrey al oído de la mujer, antes de envolver la boca de la artista en un profundo beso.

Otra vez... suplicó Taylor entre los besos. Dímelo otra vez...“Te amo... repit Torrey sin aliento.
Oh... sí... suspiró Taylor sintiéndose completamente indefensa mientras sentía  cómo   los  botones  de  su  camisa  eran  desabrochados  por  dedos expertos.

Torrey movió su cuerpo hasta que una rodilla se acomodó firmemente entre las piernas de Taylor. La artista gim ante el contacto, cerrando sus ojos ante el éxtasis mientras la escritora comen a recorrer el sendero de la abierta camisa con sus labios. De repente Taylor sintió la sonrisa de su amiga contra la piel de su pecho.

“¿Qué?. Taylor abr sus ojos, mirando el travieso gesto de los ojos que la miraban.

No solías usar sujetador comentó Torrey con una sonrisa, dando un beso donde la oscura prenda comenzaba.

Taylor de caer su cabeza hacia atrás contra el sofá y rió. La madurez nos alcanza antes o después, amor...

Ese  fue  el  turno  de  Torrey  para  ser  sorprendida  mientras  la  artista aprovechaba ese momento para voltear a la mujer más pequeña de espaldas. Taylor mantuvo la mayoría de su peso en un codo, dejando que el resto cayera contra la mujer que tea bajo ella. Los  muslos cubiertos de tela vaquera se alzaron y se colocaron a horcajadas sobre Torrey. Su  mano libre se deslizó bajo la camiseta contra la suave piel de la escritora. Taylor se movió y cubr la boca de la escritora con inundado frenesí; sus dedos acariciaron cada pedacito de carne que podía tocar.

De nuevo susurró las palabras que habían comenzado todo. Te amo, Torrey... siempre te he amado.

Torrey se detuvo y miró con sus cristalinos ojos a los que bullían en un fuego azul  frente a ella. Alzó sus dedos para acariciar los labios que habían emitido esa poderosa declaración de amor.

No estoy segura de qué sucedió, pero tengo miedo de preguntar... tengo miedo de que esto sea el final” murmuró suavemente Torrey.

Oh, cariño... comen Taylor, su mano libre moviéndose para acariciar tiernamente el rostro que tanto adoraba. Ahora que que también me amas, no pienso dejar que termine... Torrey” dijo Taylor con una voz repleta de deseo, acstate conmigo.


Oh, Dios, sí... gimió Torrey.




Estaban en medio de la gran habitación. Las puertas francesas estaban ligeramente abiertas y el rumor de las olas golpeando en las rocas se filtraba hasta ellas. Taylor tomó el  rostro de la pequeña rubia entre sus manos y la be una y otra vez. Torrey encontró sus manos retirando la abierta camisa de los hombros de Taylor, deseando sentir la piel de la artista tanto como le fuera posible. Taylor de caer su cabeza, exponiendo su cuello a las caricias que los labios de Torrey le otorgaban. Los ojos de la artista se abrieron y se encontró mirando directamente a la pintura de la pared.

“Torrey... cariño... intento Taylor decir.

Torrey deslizó sus manos por la musculada espalda de la artista, soltando expertamente el enganche que mantenía el sujetador. De que sus dedos se deslizaran  por  los  hombros  de  la  morena  mujer,  retirando  los  tirantes  del sujetador y deshaciéndose de la prenda en un cil movimiento.

Preciosa... murmuró Torrey, besando la desnuda piel del pecho de la mujer donde nacían sus senos.
“Torrey... cariño.... Taylor estaba casi sin aliento. Necesitamos hablar...“Mi amor, han  sido dieciocho años... ¿no podemos hablar más tarde?
razonó Torrey, abriendo los dos primeros botones de los vaqueros de Taylor.

Es  sólo  que... se  detuvo  Taylor  intentando  recuperar  y controlar  su aliento. Hay algo en la habitación que puede ser algo vergonzante cuando lo veas, y quería avisarte de que...

Si es una muñeca hinchable te prometo que no se lo diré a nadie. Torrey se detuvo para mirarla con un encantador brillo en sus ojos.

Taylor de escapar una gutural risa. “Te has convertido en una perversa mujer”.

Torrey le sonrió, pero vio que la sonrisa de la alta mujer se convertía en un ceño. Cariño, ¿qué es?

Taylor giró lentamente a la mujer, dejando a Torrey frente a la pintura. Apo sus  manos  en  los  hombros  de  la  pequeña  mujer,  anticipando  su negativa reacción. Vale,  Kent, ahora es cuando ella te dice lo pervertida que eres.

Oh, Taylor... esta es la manera en que siempre había imaginado esa imagen dijo Torrey sobrecogida.

Taylor soltó un audible suspiro de alivio, envolviendo con sus brazos a la mujer más pequa y acercando su rostro a la piel de su cuello, dejando un sendero de besos hasta la oreja de la mujer. Acarició la sensitiva carne con la punta de su lengua, usando sus dientes para mandar un ramalazo de eléctricas sensaciones bajando por la espalda de la rubia hasta sus piernas.

“¿Que he hecho en mi vida para merecerte...? susurró Taylor.

Torrey se giró dentro del abrazo de la mujer, apoyando firmemente su cuerpo contra el de Taylor hasta que la artista sint que sus rodillas tocaron el comienzo de la cama. Con un suave empujón, Torrey acomodó a la mujer en la cama, agachándose para continuar el contacto de sus labios.

Taylor abr sus piernas y empu las caderas de Torrey contra ella hasta que la mujer estuvo entre sus piernas. La artista abr el botón de sus vaqueros descubriendo  el  plano  abdomen.  Taylor  de que  sus  labios  y  su  lengua exploraran la piel, tirando de los vaqueros para lanzarlos lejos. Los gemidos de placer de Torrey, combinados con la sensación de su piel bajo los dedos de la artista hicieron que Taylor estuviera a punto de explotar del orgasmo en ese ahí. Levantó la camiseta un poco más. Taylor... Torrey miró a la mujer que tenía bajo ella. Ya no seré nunca más aquella niña de dieciocho años.

Taylor  miró  la  expresión  de  preocupación  del  rostro  de  su  amante  y respond con  una brillante sonrisa. Se deshizo de la camiseta con un sólo movimiento.

Gracias a Dios murmuró la artista contra la piel de Torrey mientras introducía su  rostro entre el valle de los pechos de la escritora, gimiendo de placer, lamiendo el espacio de la piel hasta alcanzar el endurecido pezón entre sus labios.

Torrey introdujo sus dedos en el oscuro pelo de Taylor, acercando su cabeza con más fuerza hacia su cuerpo. La artista captó la indirecta y succionó con más profundidad, causando un inmediato gemido en el pecho de la mujer que estaba sobre ella.

Torrey gim ligeramente ante la rdida del contacto mientras Taylor descendía las caricias. Deslizó ambas manos por la cintura de las bragas de la mujer más pequeña, bajándolas, quitando la ropa interior y los pantalones de una sola vez. Torrey se apo en los fuertes hombros mientras retiraba primero una pierna, y luego otra, de sus pantalones, dejándolos hechos un montón a sus pies.

Torrey se movió para sentarse a horcajadas sobre las caderas de Taylor, pero se  detuvo y movió sus manos a los vaqueros de la artista. Agarró la prenda en cada mano,  deshaciéndose del resto de los botones, mirando el abdomen de Taylor sobre la cama.


Levántate ordenó.

La artista levantó sus caderas mientras Torrey le quitaba sus pantalones y las bragas a una, como Taylor hubiera hecho con ella. Torrey se arrodilló entre las piernas de la artista, mirando el cuerpo de Taylor tumbado sobre la cama; sus extendidas piernas invitándola fue demasiado para la escritora. Apo una mano en la parte superior de cada uno de los muslos de la morena mujer y, con los dedos abiertos, deslizó sus manos por los  músculos,  sintiendo las piernas  de  Taylor  temblar  ligeramente  bajo  su  tacto.  Entonces  sus  labios recorrieron el mismo camino que sus manos habían marcado.

Torrey  tiernamente  consigu apartar  los  muslos  de  la  artista  más, mientras se deslizaba más cerca de los oscuros tirabuzones de su centro. El olor de la excitación de Taylor hizo que la rubia se detuviera, cerrando sus ojos y tomando aire profundamente, mientras sus dedos agarraban flexiblemente la desnuda piel bajo ellos para abrirse paso. Su boca salivó ligeramente ante la vista y el olor que tenía ante ella. Sin pensarlo introdujo su rostro y deslizó su lengua a lo largo del húmedo sexo de Taylor, gimiendo contra la sensitiva piel.

Dulce madre de.... ahhhh.... gim Taylor, agarrando con sus esbeltos dedos los cortos cabellos rubios.

El sonido de la voz de Taylor, temblando y llena de deseo, hizo que la sangre  de  Torrey  ardiera. La  pasión  de  la escritora  la espol,  perdiendo completamente el control mientras agarraba con sus manos las caderas que ya se movían con ritmo, deslizando una  cálida lengua en su interior. Mientras introducía su lengua en la meda abertura de  Taylor,  su pulgar comenzó a acariciar el cúmulo de nervios sensitivos.

El  pecho  de  Taylor  se  movía  agitadamente  y  su  cuerpo  comen a convulsionarse ligeramente indicándole que estaba al borde del orgasmo . Intentó  luchar   contra  las  sensaciones,  teniendo  que  rendirse  finalmente, dejando que las llamas la consumieran en su interior.

“Torrey... oh, Dios... cariño, para... suplicó Taylor.

Torrey volvió en de su placer alarmada. ¿Ess bien...?¿Te he hecho daño?”

No... cariño... ven aquí jadeó Taylor, acercando a la mujer más pequeña para envolverla entre sus brazos. Acarició el medo cabello retirándolo de la frente de la escritora y la be apasionadamente. Besar a Torrey, con su propio sabor en los labios de la mujer, era algo que Taylor nunca habría creído posible y prácticamente tarareaba de felicidad entre el beso.

Estoy genial. Lo que has hecho es increíble... demasiado increíble. Yo... Torrey, te he  querido desde hace tanto tiempo... dijo Taylor, acariciando el rostro de su amante. Pero sólo iba a aguantar cinco segundos y no quiero que

la primera  vez que  estemos  juntas  sea  así.  Podemos...  ¿podemos  ir más despacio? preguntó Taylor, intentando todavía recuperar el aliento.

Torrey sonr y se apo sobre uno de sus codos.

Dios, no me mires así sonr Taylor. “Todavía me siento como una adolescente que lo hace por primera vez.

Sinceramente, es lo más halagador que nadie me ha dicho r Torrey. Y, creo que puedo amoldarme a tus necesidades” ronroneó. rate.

Taylor miró a la pequeña mujer tumndose boca abajo sin poder creer, en todas las veces que haa fantaseado en ellas haciendo el amor, que fuera Torrey quien tomara el mando y Taylor la que no podría controlarse. De alguna forma, esa imagen nunca había entrado en su cabeza, y ahí estaba, temblando de arriba a abajo e indefensa ante el tacto de Torrey. Cada momento era puro cielo, a que accedió a la petición de su amante.

Torrey tenía que concentrarse y respirar profundamente para contener la completa  urgencia de violar a la mujer que tenía tumbada frente a ella. Se sentó a horcajadas sobre las caderas de la artista y sacud su propia cabeza para mantener el control sobre sus incipientes manos. Todo haa pasado tan rápidamente que apenas había tenido tiempo de  darse que era Taylor quien estaba tumbada bajo ella, gimiendo de placer entre las sábanas.

Torrey retiró el largo pelo caoba y desli su lengua por la sensitiva piel de la nuca. Comen en el cuello de Taylor y masajeó los fuertes músculos, amasando  y girando  sus  dedos  en fuertes círculos por los hombros  y los brazos, bajando a lo largo de la espalda.  Los fuertes brazos de la                                                                                                       pequa mujer  se  concentraron  en  una  pequeña  zona  de  la  espalda  de  la  artista, sabiendo  cl  era  el  punto  exacto,  además  del  cuello,  que  más  solían molestarle.  Torrey  sigu con  el  inocente  masaje  a  través  de  las  nalgas, descendiendo hasta recorrer las largas piernas. Y entonces la rubia comenuna exploración más sensual.

Torrey se sentó sobre los glúteos de Taylor, sintiendo cómo la piel que había bajo  ella  se movía y acomodaba. Taylor de escapar ligeramente el aliento al sentir la extendida humedad de la escritora en su piel, aliento que se convirt en un suave gemido mientras Torrey deslizaba su excitado sexo por su trasero. Taylor respond moviendo  rítmicamente sus caderas intentando sentir más el centro de Torrey. La respuesta de la  escritora fue un ligero gemido  acompañando  a  sus  caderas  mientras  las  presionaba   con   más profundidad sobre Taylor.

Torrey se inclinó hacia la espalda de Taylor y comen a besar y lamer el mismo  camino  que hubieran recorrido inicialmente sus dedos. La respiración de Taylor volvió a ser  irregular, dejando escapar unos gemidos constantes. Finalmente la escritora le susurró al oído:

Date la vuelta...


Taylor giró, mientras Torrey se alzaba levemente pero no lo suficiente como para que la mujer de debajo no sintiera cada centímetro de piel desnuda de sus caderas. Torrey  se apo contra Taylor y las manos de la alta mujer alcanzaron inmediatamente las  caderas  de Torrey guiando su montura más intensamente.

Ah ah ah... se r Torrey, envolviendo con sus manos las muñecas de la confusa  artista  y poniéndolas sobre su cabeza. Movió los dedos de Taylor hasta que estuvieron sujetos al cabezal de madera de la cama.

Recuerda, amor... estarás bien si miras a los ojos de tu compañera. Cuando bailas con alguien, una de vosotras tiene que llevar un poco el control. Sólo jate llevar cuando mi cuerpo tome el tuyo y no pienses mucho en dónde ess.... Torrey u cada palabra que Taylor dijera cuando bailaron juntas en el pequeño club de San Diego.

Taylor sonr con una deliciosa sonrisa carnal a su compañera y dejó que su   tembloroso   cuerpo  se  relajara  contra  la  cama.  Fue  inmediatamente recompensada con un beso que la mareó ante la intensidad. Entonces Torrey preced a continuar con la misma terapia de masaje por la parte delantera del cuerpo de la artista. Cuando Torrey alcan el  pecho de su amante, ambas mujeres supieron que el cielo debía encontrarse allí, en ese momento. Torrey deslizó su cuerpo por entre las piernas de Taylor hasta que pudo sentir  el empapado centro de la artista contra su estómago. Enterró su rostro entre los senos de Taylor, primero besándolos, lamiéndolos, y finalmente succionando la endurecida piel de sus pezones. Torrey de que sus labios giraran en torno a la dura piel, apretándolos contra su dentadura con la punta de su lengua.

Taylor intentó alzar su cabeza para mirar. Era la visión de la mujer que estaba sobre ella haciéndole el amor y los lujuriosos sonidos que se escapaban de la garganta de Torrey lo  que inundó a la artista en un cúmulo de fuego líquido.

La respiración de Taylor comen a ser jadeante. Arqueando su espalda, presionó su humedad contra los músculos del abdomen de Torrey. Por favor... Torrey... ahora... e impulsó sus caderas.

No necesitaba decir más. Torrey descend y deslizó dos fuertes dedos en  la  resbaladiza  entrada  de  la  mujer,  seguidos  rápidamente  de  su  boca, lamiendo al rededor de la húmeda carne que latía contra su lengua. El gutural y suave gemido de satisfacción que salió de entre los labios de la artista provocó que Torrey succionara con más profundidad con su boca. Torrey deslizó otro dedo y los tres se introdujeron profundamente dentro del palpitante cuerpo de Taylor, impulsando sus caderas hasta encontrar cada pecho e introducirse más en el interior.

Oh... Torrey... fueron las últimas tensas palabras que la artista pudo gemir  mientras  se agarraba fuertemente a la cabecera. Sus convulsionantes caderas se calmaron  de repente, dejando que el ritmo de Torrey la hiciera

llegar hasta el final. Sint su orgasmo acercarse como llamas lamientes de fuego, ardiendo  cada vez con más calor hasta alcanzar su centro. Entonces, con un potente estallido, las llamas explotaron y la artista comen a derretirse por dentro.
El sollozo que surg de su garganta apenas llegó a sus propios oídos. Torrey apo su  cabeza en los muslos de la artista hasta que alzó la
mirada y vio las lágrimas escapando de los azules ojos de la morena artista.

Cariño, ¿ess bien?. Torrey se movió para liberar sus dedos de su santuario, todavía enterrados dentro de la artista.

Taylor se movió rápidamente para agarrar con su mano la muñeca de
Torrey.

Por favor, quédate dentro. Simplemente ven aquí imploró Taylor.

Las dos mujeres se tumbaron una frente a otra, una de las piernas de Taylor  cubriendo  las  caderas  de  la  mujer  más  pequeña.  Torrey  se las lágrimas del rostro de  su amante y luchó contra las suyas propias al verlas. Be los labios de Taylor, sus ojos, sus mejillas.

Lo siento murmuró Taylor. Era un poco... muy irresistible.

Lo sé, cariño, sabes que lo dijo Torrey, con un tierno beso que se deslizó entre los pensamientos que se unían al solitario corazón de la artista y el suyo finalmente unidos.

Taylor acer a la esbelta mujer contra ella, los dedos de la rubia n inmersos en el sexo de la artista. Torrey murmuró una letanía de palabras de amor a la morena mujer, deleindose ante la sensación de estar dentro de su amante, con sus dedos envueltos por la blanda y sedosa carne. Torrey podía sentir los temblorosos y agitados músculos de  Taylor comenzar a relajarse mientras besaba a la artista por el cuello y el pecho, encendiendo la seductora pasión de la mujer una vez más.

Taylor encontró la sensación de los poderosos músculos de la espalda de Torrey completamente eróticos, mientras deslizaba su mano a través de la piel de la escritora. Saboreó el exquisito tacto mientras los suaves y cálidos labios acariciaban sus hombros y su  cuello, cerró los ojos y comen a mover sus caderas contra la mano que se un a sus  movimientos en un deliberado y lento ritmo. Los labios de Torrey encontraron los suyos y  a  la vez que sus lenguas se encontraban, Taylor sint un ardiente calor acercarse a su centro.

Torrey sint cómo la besaba con toda el alma, su dulzura mezclada con una increíble pasión. Sintuna nueva humedad cubriendo su mano mientras el sexo de Taylor introducía sus dedos más profundamente. Torrey mantuvo sus movimientos.  La  meda  fricción   cau que  los  músculos  de  Taylor  le revelaran una nueva oleada de suaves  convulsiones. Mientras Torrey guiaba

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