sábado

6-1



Taylor murmuró algo ininteligible entre sueños, girándose para coger con su brazo el cuerpo de Torrey. El brazo de la artista sint la cama, y un espacio vacío donde Torrey  estuviera tumbada antes. El vacío provo que algo se disparara en el inconsciente de la mujer, haciendo que saliera de su agradable estado de sopor en el que estaba inmersa.

Un suave y rítmico sonido hizo que Taylor se alzara apoyándose en un codo, intentando enfocar con sus ojos entre la tenue luz. Confusa, finalmente encontró la pequa figura de Torrey sentada de piernas cruzadas a los pies de la cama, mientras sus dedos  volaban a través de las teclas del pequeño portátil  que  estaba  sobre  sus  rodillas.  El  despeinado  pelo  rubio  ca  casi cubriendo las gafas que reflejaban la pantalla del  ordenador en cada lente. Vesa la blanca camiseta de Taylor y nada más.

“¿Tor?.

Estoy bien, cariño. Sólo tenía que escribir algunos pensamientos. No te importa, ¿no? preguntó Torrey, parando sus dedos sobre el teclado.

Taylor sonr dormida, alegrándose de que la musa de la escritora hubiera vuelto. Nop, ¿te importa si sigo durmiendo?. La artista no espero la respuesta antes de girarse sobre su estómago y extendiendo su larga figura desnuda bajo las sábanas de seda. Colo dos mullidas almohadas bajo su cabeza.

Vamos,  siéntate  aquí  o  a  la  mañana  te  va  a  doler  la  espalda  con ganas....

Torrey  llegó  hasta  el  hueco  que  Taylor  le  había  indicado  y  besó tiernamente la                         mejilla           de    la    ya    dormida   mujer.    Taylor    se    acurrucó inconscientemente más cerca de la escritora mientras las teclas retomaban su suave golpeteo. La morena mujer sonrió entre sueños ante el sonido de lo que llegaría a ser un confortable sonido para sus oídos los años venideros.


 Hey. Jessica alzó la mirada del crucigrama que tenía frente a en la mesa de la cocina.

Hey” murmuró Taylor, dándose cuenta de lo mucho que Jess se parecía a su madre cuando llevaba sus nuevas gafas.

“¿Viste a Dios anoche? preguntó JT en un tono serio. “¿Qué? preguntó Taylor, perpleja.
Jessica apenas podía mantener el gesto serio. Lo he supuesto por cómo le llamabas ayer a la noche, has debido de tener una revelación o algo así. La joven mujer estaba casi doblada de la risa.

Taylor  sabía  que  se  estaba  poniendo  roja,  pero  no  había  nada  que pudiera hacer  para evitarlo. Había sido cogida con las manos en la masa y ahora tenía que confesar y sufrir las bromas que de seguro iban a sucederse durante bastante tiempo. Aunque Torrey  y  ella habían oído a JT llegar a la noche, y a pesar de que habían cerrado  con llave la puerta de la habitación, había demasiado silencio como para evitarlo.

Taylor sonr a la joven. Ríete, pequeñaja. Puedes decirme todo lo que quieras, pero no quiero que te burles de tu madre así.

“¿Burlarse de su madre cómo? preguntó Torrey con voz todavía medio dormida. La  pequeña rubia se dirig hacia la cafetera y preparó una taza, primero  para  ella,  y  después  otra  para  la  alta  artista  apoyada  contra  el mostrador.

Ofreció la caliente taza a Taylor y con naturalidad be tiernamente los labios de la alta mujer. Taylor sonr ante el beso y le devolvió el gesto.

Buenos días sonr Torrey.

Lo mismo digo replicó Taylor, besándole la frente.

Buenos días a ti también. Torrey se dirigió hasta su sentada hija y le be en la  coronilla. ¿Qué? dijo Torrey dirigiéndose a su hija. ¿Realmente pensabas que no estaría de buen humor a la mañana siguiente de...?

Jessica casi escupe su contra la mesa mientras Taylor rompía en una incontrolada y estridente risa que la joven nunca le había oído.

No creo que se esperara eso de mí dijo Torrey con una sonrisa mientras volvía a recorrer el camino hasta la habitación para darse una ducha.

“¿Quién es esa mujer? preguntó JT a la artista.

Esa  es  la  Torrey  Gray  que  yo  conozco.  Creo  que  ya  puedes  ir acostumbrándote a ella, peque le dijo Taylor con una sonrisa, dejando su café sin tocar y yendo en la misma dirección que la pequeña rubia había recorrido.
La puerta de la habitación de invitados estaba abierta. Torrey estaba sacando ropa limpia del armario y las colocó en la puerta. Taylor entró en la habitación y lentamente se  acer por detrás de la mujer, envolviéndola con sus brazos y besándole tiernamente el cuello.

“Te amo le dijo Taylor.

“Mmmm,  me  gusta  oír  eso respond Torrey,  alzando  su mano para entrelazar los mechones de la morena mujer. Yo también te amo.

“¿Cambiarás  tus  cosas  a  la  habitación  principal? preguntó  Taylor, aguantando el aliento ante la respuesta.

“¿Ess segura de que me aceptas? le devolvió Torrey, dándole a la mujer una última oportunidad.

Por supuesto respond Taylor, firmando su respuesta con un beso. Voy a darme una ducha,... ¿te vienes?

“¿Con Jess en la habitación de al lado? ¿Crees que debemos?

Taylor sonr contra la piel del cuello de Torrey. “¿Crees que oirá algo que no haya oído esta noche?

Nunca lo sabrá... replicó la rubia alzando una ceja. Nunca.
 “¿Ess dormida? murmuró Jess.

Uh unh negó Torrey con la cabeza, abriendo sus ojos. La mujer mayor estaba arrebujada en el gran sillón de la habitación familiar, donde había caído dormida ante los  sonidos de al otro lado de la casa, principalmente de la lijadora de Taylor.

“¿Podemos hablar un momento?Por supuesto, cariño, ¿qué pasa?
Yo, uhm... he estado pensando.... Jess se paró y miró a los ojos a su madre. Taylor y ella estaban tricamente juntas ahora, pero ¿qué pasaba si volvían a vivir a Chicago?

Quieres quedarte aquí, en California respond su madre al hecho en cuestión.

“¿Tienes idea de lo mucho que odio que hagas eso? sonr su hija.
Cuando seas madre tendrás ese mismo poder r Torrey.

No creo que esté preparada para volver replicó Jessica con mirada seria. Bueno, ahora todo va bien. Quiero decir que Taylor y tú esis juntas, podemos vivir aquí, ¿verdad?

Yo sólo veo un problema, cariño, y es que Taylor no me ha pedido que me quede a vivir aquí.

Bueno, sí, pero probablemente lo da por hecho, ¿no?

Al fin y al cabo, Jess, a toda mujer le gusta que le pregunten respond
Torrey.

Jessica pen que las dos mujeres iban a vivir esa felicidad que se les había denegado, pero sólo si, Dios, éstas dos no lo hacen más complicado de lo que realmente debería ser, se dijo a misma.

“¿Qué es lo que quieres hacer aquí que no puedas hacer en Chicago, Jess?

Ir  a  la  Universidad  de  California,  la  que está  aquí  en  Irvine.  Quiero estudiar  arte.  Sé  que  portarme  bien  es  algo  nuevo  para  mí,  pero  estoy dispuesta a trabajar muy  duro, mamá, incluso a tener un trabajo para poder pagarla.

Sabes que el dinero no es un problema, Jess. Te daría la luna si es lo que necesitas, pero eres n muy nueva en el programa y me preocupa lo que pueda pasar cuando Taylor o yo no estemos cerca y tú tengas que afrontar tu primera tentación.

Lo sé. A mí también me da miedo si lo pienso, pero no puedo estar encerrada  en  el  capullo  hasta  que  no  haya  alcohol  o  drogas  flotando  al rededor”.

Torrey  ya  sabía  que  su  respuesta  sería  un  sí.  Estaba  terriblemente contenta  de  que  su  hija  hubiera  transformado  su  amor  por  el  arte  a  una esperanza  de  futuro.  Si  estuviera  de  acuerdo,  creo  que  me  gustaría  que vivieras aquí al menos tu primer año, no en el campus, y desde luego no en la Sorority” dijo con una irónica sonrisa. Jess, ¿te  molestaría si trabajara en la universidad? Me refiero a que no estaría controlándote, pero... me han hecho una oferta del departamento de filología le contó Torrey a su hija.

“Mamá, eso sería tan genial... No, no me importaría en absoluto. ¡Me encantaría!   le   respond Jess  entusiasta.  De  repente  se  mostró  seria, frunciendo sus cejas. No dejarás de escribir, ¿no?

He    tenido   problemas   con   mi   escritura,    Jess.   No    me   ha   salido últimamente. Es extraño, sin embargo, porque siento que está volviendo a mí.
“Tal vez porque Taylor y....

“Tal vez respond Torrey a la silenciosa pregunta.

Espero que no tengas que dejarlo, mamá. Eres una buenísima escritora, las cosas  que  puedes poner en un papel... siguió Jess. Después miró a los ojos  a  su  madre.  He   leído  tus  libros  mientras  estaba  aquí y  añadprofundamente:  supongo  que  debo  decir  que  lamento  no  haberlos  leído antes.

Gracias, Jess. Además, sólo porque vuelva a enseñar no significa que no pueda escribir  también. En cualquier caso el puesto es sólo de medio día, y aunque yo no aceptara el  trabajo y no estuviera en California, que Taylor estaría encantada de que estés aquí.

Aunque Jess no quería pensar en esa última frase, extend sus brazos y dio un abrazo de oso a la pequeña mujer. Te quiero, mamá. Haré que Taylor y tú esis orgullosas de mí aln día.

Torrey pa tiernamente una mano por la mejilla de su hija. Oh, cariño, ya has hecho eso.



Torrey se apo contra la verja de madera del patio, bajo la mirada de las colinas. O deslizarse las puertas del patio y en unos segundos sint unos fuertes brazos envolverla por encima de su cuerpo.

“Mmmm, adoro la forma en que tus brazos me hacen sentir murmuró a la morena mujer que estaba tras ella.

Bueno, creo que me podría acostumbrar a ello seña Taylor, apretando su abrazo y sintiendo el cuerpo de Torrey apoyarse contra su pecho.

Adoro ser capaz de ver las estrellas de esta forma. En Chicago tienes que competir con los edificios y las luces para poder verlas.

Bien, tal vez tengamos la oportunidad de verlas aquí, en la costa Oeste” susurró Taylor, atrayendo el cuerpo de Torrey más cerca de ella y apoyando su barbilla en el hombro de la mujer más pequeña. He hablado con mamá hoy. Espero que no te importe, pero le he contado lo nuestro.

“¿Qué ha dicho?

Taylor de escapar una divertida sonrisa. Ya la conoces. Actuó como si supiera todo lo que haa pasado. Apuesto a que comen a gritar como una banshee en cuanto colg. Dijo algo, sin embargo, que me dio que pensar. Le dije que parecía todo tan claro ahora, el  amor que sentimos cada una... me
pregunte porqué no hemos podido verlo hasta ahora. Me dijo que no era que no pudiéramos verlo, era que no lo veíamos. Tú eres la filósofa. ¿Qué crees que significa?

No  hay  nada  tan  ciego  como  aquel  que  no  quiere  ver... respondTorrey. No  recuerdo si es una cita o un dicho, tan profesora de inglés que soy... Sin embargo creo que estoy de acuerdo con tu madre.

Torrey giró entre los brazos de Taylor y apo su mejilla contra el pecho de la artista, escuchando el fuerte y rítmico latido de su corazón.

Creo que aunque las cosas no hubieran salido a todos estos años, aunque me hubieras profesado tu amor eterno entonces…No lo hubiera visto. Nunca pen que  pudieras  amarme. Sabes lo que Evelyn me hizo. Joder, nunca pen que nadie pudiera  amarme. Estaba probablemente frente a mí, Stretch, y yo me negué a verlo.

Taylor se preguntó una vez más que había hecho bien en su vida para merecerse a la mujer que tenía entre sus brazos.

“Tienes razón afirmó Taylor tristemente. Podrías haberte lanzado a mi cama, Tor, y  hubiera rehusado. Nunca pen ser lo suficientemente buena para ti. Siempre pensé que,  algún día, alguien digno de tu amor aparecería para hacerte feliz. Ni siquiera me hubiera permitido ver que podría haber sido yo.

El  amor  no  es  ciego dijo  Torrey,  moviendo  su  cabeza  aturdida. Simplemente es estúpido.



“¿Vas a mirar cómo me preparo? preguntó Torrey, introduciéndose en el negro vestido de tirantes que haa elegido para la exposición de la artista en la galería L.A.

Uh huh afirmó con la cabeza la artista desde su sitio en la cama. Estaba tumbada con  su bata de seda azul, sus manos apoyadas tras su cabeza, mirando al sexy vestido de la rubia. Siempre he querido saber qué hace que te cueste tanto prepararte. Pero…” adió,  saltando hasta estar detrás de la escritora que le indicaba la cremallera que necesitaba  ajustarse si te hace sentir mejor, siempre he pensado que vale y mucho la pena esperar”.

Siempre, ¿eh? preguntó Torrey, inclinando su cabeza ligeramente para permitir a la alta mujer que le diera un beso en esa parte de su piel.

Siempre.  Mmmm,  adoro  este  vestido respond Taylor,  retirando  el tirante          del               hombro            mientras   sus   besos    se    hacían   más   apasionados. Quítatelo... pid la artista.

Hemos quedado con Jess y Val en la galería. Llegaremos tarde avisó
Torrey.

Y ahora, pregúntame si eso me importa

Los ojos de Torrey se cerraron y sus labios se apartaron en un gesto muy sensual mientras los labios de Taylor encontraban el hueco tan sensitivo justo bajo la oreja. Oh, sí... jamela... ordenó impaciente la escritora.




Definitivamente me equivoqué de profesión susurró Torrey a la amiga de su hija  mientras Valerie y ella atravesaban la gran galería, mezclándose por entre los patrocinadores.

Era la primera vez que Torrey va el precio de los trabajos de su amante, y su boca se se ante los meros. ¡Creo que éste cuesta tanto como los beneficios de mis últimos tres libros! r la escritora. Ahora ya sabemos cómo le alcanza para tener un Mercedes.

Valerie r ante los comentarios de la mujer. Recordó el comienzo de la noche, cuando la artista y la mujer que estaba ahora a su lado, surgieron del rugiente coche rojo  deportivo.  Jess  le vaci a  Taylor  con la  razón  por  la llegaban tarde, pero Val no pilló la  broma hasta que Jess le explicó toda la situación en privado. Val cra que nunca jamás escucharía algo tan romántico como aquel relato.

Torrey miró mientras Taylor presentaba a Jessica a una nueva persona que aln a podría ser buena para su carrera. Era como si Taylor conociera a todos en el mundo del arte, y esa noche todo el mundo quería hablar con ella. La artista se encog de hombros a modo de excusa cuando pilló la mirada de Torrey desde una zona de la galería. La escritora le guiñó un ojo y le ofreció una de sus sonrisas de no puedo ayudarte. Además Jessica parecía estar en el séptimo cielo, y Torrey realmente disfrutaba de la compañía de Valerie. La joven no estaba como hipnotizada ni se comportaba como tal ante la conocida Torrey Gray, y la escritora apreciaba eso más de lo que las palabras pudieran decir.

Finalmente Jessica encontró a las dos mujeres fuera, respirando algo de aire fresco.

“Taylor te busca, mamá

Bien, que quede lejos de mis deseos el hacer que la artista de la cada deba esperar replicó Torrey y se introdujo en la galería.


Torrey  soportó  las  miradas  mientras  atravesaba  las  estancias  de  la galería buscando a la artista. Algunas de esas miradas eran de las típicas que tenía que manejar  mientras la gente se preguntaba si ella era realmente la mujer que parecía ser. Esa noche  parte de las miradas tenían parte de su razón en el hecho de que casi toda la gente de la inauguración habían visto llegar a Taylor y ella juntas y la forma en que la artista tomaba  su mano mientras atravesaban la multitud. La razón final era una con la que la escritora podía  vivir. Se veía bien. Podría ser pequa y cuarentona, pero tenía un increíble aire de confianza que sura de su propio cuerpo.

“Torrey Gray” dijo una voz femenina detrás de la escritora.

Torrey paró, frenando sus pasos. Reconoció la voz de inmediato, pero nunca  esperó  escucharla  allí,  en  California,  y  menos  en  la  exposición  de Taylor.  Se  giró  para  enfrentarla,  mientras  miles  de  diferentes  escenarios atravesaban su mente.

Hola, Kat dijo Torrey volviendo su rostro hacia la mujer.

La prostituta estaba tan magnífica como siempre. Tomó la mano de la escritora durante uno o dos segundos antes de liberarla tras el tiempo debido. Estaba un poco  demasiado cerca de la escritora de lo que probablemente debería, pero tenían una historia y eso permitía ciertas libertades.

Estoy aquí con un cliente, ella es fanática de los trabajos de cierta artista californiana y cuando oí su nombre, tengo que admitirlo, me ganó la curiosidad. Tenía que saber si esa Taylor era tu Taylor.

Bueno, la verdad es que...

Cariño, creo que puedes tomar esta. Taylor portaba una aflautado copa de chamn para la autora en una mano, deslizando el otro brazo al rededor de la cintura de Torrey en un inconfundible gesto de posesión.

Umm... gracias respond Torrey nerviosa. La escritora miró a la artista, quien tenía una hechizante sonrisa en su rostro. Fue entonces cuando Torrey lo vio de nuevo, el azul del iris de Taylor estaba en ese momento de un color gris acero. Haa en ellos un brillo  que  Torrey no había visto antes. Era un inequívoco destello de celos.

Oh, Dios... ¿porqué a mí? se preguntó Torrey.

“¿Quién es tu amiga? preguntó Taylor, todavía con la hechizante sonrisa en su sitio. Pero Torrey podía sentir la tensión en la voz de la mujer más alta y hubiera  reído  ante  la   ironía  de  toda  la  situación,  si  no  pareciera  tan condenadamente seria.

Oh, ésta es.... Torrey sabía que debía tener los ojos como platos porque Kat sonra con una divertida sonrisa en su rostro. La escritora se dio cuenta de que no tenía ni idea de cl era el nombre completo de Kat.



Katherine Berring dijo Kat con una sonrisa, ofreciendo una mano a la artista. A que tú eres Taylor Kent. Es como si te conociera. De la revista Arquitectural  Digest añad rápidamente  con  una  sonrisita.  Tu  trabajo  es realmente increíble

Gracias” replicó Taylor.

Torrey miró mientras ambas mujeres se enfrentaban silenciosamente. La pequeña rubia se encontró incómoda en medio de su lucha mental.

Y dime, ¿de qué conoces a Torrey? inquir Taylor

Bueno, la verdad... comen Kat.

New York” finalizó Torrey rápidamente. Por favor... por favor, Kat, has sido un tesoro,  pero ¡puedes simplemente pasar de esto! Torrey aprovechó el momento de silencio para acabar el chamn de la copa de un largo trago.

“¿Sedienta? preguntó Taylor. Señaló con la cabeza la vacía copa. De hecho sí. ¿Te importaría traerme otra? ¿Por favor?
Taylor ofreció una sonrisa torcida a la pequeña rubia, desps lan una mirada  a  la  morena  que  la  observaba  con  algo  parecido  a  regocijo.  Sin problema, ahora vuelvo dijo, besando la frente de Torrey antes de volverse.





vista.


“Tienes razón, nos parecemos” r Kat una vez Taylor estaba fuera de



“Mira, Kat...

“Torrey,  no  he  venido  aquí  para  echar  lo tuyo  a  perder.  Parece que finalmente has conseguido a tu artista, ¿eh?

Torrey sonr a modo de respuesta y afirmó con la cabeza.

Bien. Kat se inclinó y dio un tierno beso en la mejilla de Torrey. “Te mereces  cada  pedacito  de  felicidad  que  este  mundo  pueda  ofrecerte,  mi pequeña amiga. Debo admitirlo, lamentaré no volver a verte.

Nunca digas nunca reflexionó Torrey.

Oh, he visto la mirada de ella. Tu mero está definitivamente borrado. Cuídate, Torrey” dijo Kat, riendo mientras se volvía para encontrar a su cliente en medio de la muchedumbre.

“¿Está bien si vuelvo ya? No vas a trincarte otra copa de champán sólo para deshacerte de mí? preguntó Taylor en broma.


“Muy graciosa dijo Torrey, aceptando la copa que la artista tenía sujeta. Vale. ¿Quién es realmente? preguntó Taylor.
Una... amiga respond Torrey tan sinceramente como podía.

“Mmm hmmm dijo Taylor tomando un sorbo de su propia copa. “¿Estaba tu amiga disgustada con que no puedas volver a dormir con ella?

Torrey sonr y sacud la cabeza. Lo sabes todo, ¿verdad?

Cariño le  sonrió  la  mujer  más  alta  hemos  tenido  vidas  separadas durante  quince  años.  Estamos  obligadas  a  cruzarnos  con  viejas  amantes ocasionalmente... tuyas y mías” añadió.

Torrey levantó una ceja mientras salían de la estancia.

No te preocupes” dijo Taylor con un guiño. Ninguna de las mías está esta noche aq. No creo que a ninguna de ellas les gustara lo suficiente. Pero,
¿de dónde la conoces? preguntó Taylor tras pensárselo.

Torrey deslizó un brazo al rededor de la cintura de su amor y le dio un tierno achuchón. “Te contaré toda la historia cuando lleguemos a casa.

“Trato hecho dijo Taylor con un rápido beso en la coronilla de la mujer más pequeña. Vamos.

“¿A dónde vamos?

Hay  gente a  la  que  alardearte r Taylor mientras  se  dirigían  hacia
Samantha y sus amigos del grupo.



Dime,  ¿qué  piensas? preguntó  Taylor  a  Jessica  mientras  estaban tranquilamente  en  el  exterior,  tomándose  un  descanso  del  ruido  de  la atmósfera de la fiesta de dentro.

Creo que no puedo esperar a ganar medio millón de pavos haciendo algo que adoro hacer respond con una sonrisa.

Taylor sonr a la joven. Bueno, el precio me permite hacer lo que adoro hacer”.

“¿Puedo cambiar de tema, Tay?

Por supuesto. ¿Qué te ronda la cabeza?


“¿Le vas a pedir a mamá que se venga a vivir aquí? preguntó Jessica lo más rotundamente posible.

Taylor la miró como su hubiera sido golpeada en la cabeza por su lado ciego. Bueno, yo... ummm, supongo que he asumido que ella... quiero decir, que ella no querría y...

“¡Oh, no puedo creeros! No pienso hacerlo de nuevo...”. Jessica comenzó a dar vueltas frente a la artista y los ojos de Taylor se abrieron ligeramente ante la reacción de la joven. Quince años... ¡vosotras dos sois de record guiness! No me puedo creer que no hayáis  aprendido nada de todo esto. Ambas os calláis  como  tumbas  y  cris  saber  lo  que  la   otra  piensa,  pero  ¡no! Francamente, ¡creo que vuestra historia sobre creer saber lo que la otra piensa me supera!

Taylor  estaba  sinceramente  demasiado  aturdida  para  decir  nada  en respuesta al arrebato de la joven.

Bien, esta vez no pienso callarme y quedarme a un lado. Olvida esa lealtad y mantén tu boca cerrada. ¿Quieres saber lo que mamá quiere? No lo adivinarías porque como he dicho ni te lo hueles. Te diré lo que me dijo: quiere que se lo preguntes, sin más ni más, eso es todo... ¡sólo necesita que tú tengas el cuidado suficiente como para  preguntárselo! Y si tú no lo haces... bien, entonces no que haré yo, ¡pero será algo  drástico! ¡Llamaré a tu madre!amena finalmente Jessica.

En esos momentos Taylor estaba cerca de romper a reír ante el fervor de la joven.  Alzó  ambas manos a modo de rendición. Ve a buscarla y se lo preguntaré. Taylor no pudo aguantar más la risa.

Oh dijo JT suavemente y entonces sonr profundamente a la artista. “¡Vale! añad con entusiasmo una vez que se dio cuenta que la artista se refería a ese mismo momento.



Nuestra hija piensa que debemos hablar... de nuestro futuro comen
Taylor.

“¿Que? susurró Torrey.

Parece pensar que en lo que se refiere a leer la mente de otros, bueno, estoy parafraseando, pero sicamente piensa que se nos da fatal. Me lo dijo en rminos no tan exactos, más bien.

No puedo decir que discrepe mucho con ella. Torrey envolvió con sus brazos un poco más fuertemente la cintura de su amada. “Tenemos que admitir que nuestro historial  puede hablar de perseverancia y longevidad, pero que


flojeamos  algo  cuando  se  refiere  a  revelar  nuestros  sentimientos”  terminó
Torrey. ¿Taylor?. “¿Hmmm?
“¿Qué quieres que pase con nosotras? Y no quiero r lo que crees que yo quiero, o lo que se supone que pueda ser lo mejor para Jess, o lo que creas que yo quiero oír. Quiero saber, sinceramente, que es lo que quieres.

Las  cejas  de  Taylor  se  fruncieron  mientras  miraba  al  suelo  unos segundos.  Cuando miró los verdes ojos de la mujer que amaba, sintió ese familiar cosquilleo de su  estómago. Era como si se enamorara de esa mujer completamente de nuevo, siempre que Torrey sintiera lo mismo. Tomó el rostro de la pequeña rubia entre ambas manos y be ligeramente con sus labios los cálidos de Torrey.

Quiero comprar tres billetes a Chicago. Quiero que las tres volvamos allí. Quiero  empaquetar  toda  tu  vida  pasada  y  todo  lo  que  quieras  coger  y prepararlo todo para poder traerlo aquí. Entonces quiero que volvamos aquí y estar juntas como una familia el resto de nuestras vidas.

Taylor besó una vez más a Torrey, con un firme roce esta vez. Se las lágrimas de  Torrey con sus dedos y sonr nerviosamente a la mujer más pequeña.

Eso es lo que quiero. Y , Tor, ¿qué quieres?

Quiero que me beses dijo Torrey, presionando sus manos contra el pecho de la morena mujer para pararla momentáneamente. Bésame con todo lo que me amas ad Torrey.

Taylor capturó los labios de la mujer en un beso que dejaba poco a la imaginación mientras se acercaba más a la pequeña rubia.

“¿Y? preguntó Taylor.

Quiero que me rodees con tus brazos” pidió Torrey, mientras la mujer más alta envolvía con sus brazos el pequo cuerpo, acercando a Torrey más hacia ella.

“¿Y? continuó Taylor.

Quiero que nunca, jamás, te alejes de mí dijo Torrey finalmente mientras su voz se rompía.

“Te amo, Little Bit“Te amo, Stretch.


Nunca te dejaré ir... te lo prometo dijo Taylor, inclinándose hacia el beso que las dos mujeres habían estado esperando casi dieciocho años, su beso de compromiso profundo.



Jessica y Val se cogieron las manos mientras veían la escena desde el balcón superior. Sin que las dos amantes de la vereda de debajo lo supieran, el balcón de la galería del segundo piso se abr por encima de donde ellas se encontraban. Sus murmuradas  palabras de amor no pudieron ser oídas por nadie  más,  pero  el  ardiente  beso  que  habían  compartido rodeadas  por el clímax de su promesa eterna había sido visto por varias personas más.

“¿Porqué está Torrey Gray, la autora, con ella...?. Un hombre dio un pequeño codazo a su mujer. La vi en Oprah.

Bueno. La mujer que estaba junto a ella se sorb la nariz. ¿Qué clase de ejemplo dan?

“¡El mejor! dijeron Jess y Val al unísono.